Después de pasar unos días en Boston conociendo un poco la ciudad, llega la hora de volver a casa. —Gracias por traernos, Derek —digo bajando las maletas del coche. —Estamos en contacto, no dejes de avisarme cuando tengan una fecha probable para la boda. —Por supuesto. Se despide de Alessandra y entramos al aeropuerto, hacemos el registro y dejamos nuestro equipaje, después de unas horas escuchamos el anuncio de nuestro vuelo. Abordamos y Alessandra se acomoda sobre mi hombro. —¿Estás bien? —le pregunto al notarla seria. —Sí. En esta ocasión solo hacemos un transbordo y aprovechamos para comer algo. Al subirnos de nuevo al avión Alessandra vuelve a acomodarse sobre mi hombro y cierra los ojos. —¿Estás agotada? —le pregunto acariciando su cabello. —Un poco —responde. Se queda dor

