Llegamos al hotel y vamos directamente al elevador, pongo la tarjeta para subir al penthouse y pego a Alessandra a la pared aprisionándola con mi cuerpo. —¿Tienes idea de cuánta falta me has hecho? —le pregunto acariciando su mejilla. —Sí, porque tú también me has hecho mucha falta —responde con la respiración agitada. Las puertas del elevador se abren y la tomo de la mano para entrar. En la entrada hay velas artificiales formando un camino que lleva a la habitación, está decorado con pétalos de rosas amarillas, tal como se lo pedí a la recepcionista. —¿Estabas muy seguro de traerme? —me pregunta sonriendo y puedo notar que sus ojos brillan con intensidad. —No, de hecho tenía miedo de haberte perdido, pero mi pequeña esperanza, era mayor que mis miedos y decidí tomar el riesgo. Segui

