[CLAIRE] El coche se detiene frente a la casa con una suavidad casi imperceptible, como si incluso ese gesto estuviera contenido dentro de las reglas de ese lugar. Desde el exterior, la mansión de los Laurent se alza completamente iluminada, imponente sin necesidad de excesos. Todo en ella transmite control, historia, una elegancia que no necesita imponerse porque simplemente existe. A través de los ventanales, las siluetas se mueven con naturalidad, como si cada persona supiera exactamente dónde pertenece. Respiro antes de que la puerta se abra, no porque dude, sino porque necesito ordenar lo que siento. No es nerviosismo. Es esa claridad que aparece cuando sabes que cada gesto importa, que cada reacción será observada. Adrien baja primero y se gira hacia mí, ofreciéndome la mano con u

