—¿Qué sucede?—La señora se acercó a sus nietos. —. Por qué discuten en la puerta de la niña, la van a despertar. —Mira lo que ha hecho tu nieta, ha metido éste chico a la casa. —¿Qué te incumbe, metiche? —¿No ves que estás actuando como una zorra? ¿Cómo puedes actuar con tanta naturalidad? Lo que me desquicia es que… Lo traes a la casa de la abuela dejando que se aproveche de ti —Edward llevó una mano a su rostro frustrado. El chico esperó un descuido para esfumarse ante la discusión familiar. —¡Nada que tú, y ella no hayan hecho para quedar embarazada!—gritó Crusibel en su defensa. —Cállate que vas a despertar a Paula —Mandó Edward. —¿Por qué tan atento, Edward? No soy tu novia, puedo meter a quien quiera a mi habitación, tu novia es Paula, la madre de tu bebé así que cuídala

