—¿Cómo que no te quiere dejar salir?—El rostro de Paula cambió por completo al escuchar la información que le brindó su amiga. —. Escápate. —Le dijo sin titubear. —¿Qué?—Escuchó la asombrada voz de su amiga. —Sí, me conoces, sabes que no soy de romper reglas pero esto es importante. Escápate, te espero, Thomás no se puede ir sin despedirse de ti, no es justo. —Está bien. Colgó mientras soltaba un sonoro bufido. —¿Y?—preguntó Edward. —Esperemos a que se pueda escapar. —Esperemos que sí, anda vamos —Edward le extendió su mano para ayudarla a bajar con cuidado. Cuando llegaron al aeropuerto, ya los padres de Thomás se habían marchado, Paula los conocía pero nunca habían intercambiado más que saludos, pues los padres de Thomás eran personas reservadas, y con unos principios alg

