Regreso a clases, de sólo pensar en eso entraba en pánico, ese sentimiento de todos señalándola, todos criticándola o que nadie le quisiera hablar. Ese sentimiento se había apoderado completamente de su ser. Sus manos temblaban, sentía ganas de comerse las uñas de los nervios, ya lo había hecho antes ¿qué sucedía? Pues era el hecho de que estaba de vacaciones donde nadie la conocía donde podía sentirse libre, normal, y aceptar con más tranquilidad su embarazo. —¿Paula?—La voz de Edward casi le da un infarto de lo concentrada que estaba en sus pensamientos negativos. —. Oye ¿qué sucede? Edward se colocó frente a ella preocupado, sus mejillas de habían tornado rojas, de sus mejillas descendían lágrimas sin parar. Y ella estaba simplemente ahí, sumergida en sus pensamientos. —Paula, tr

