Un mes después. Recién había llegado a la escuela, en la entrada notó la presencia de Teresa cosa que la confundió. —¿Qué hace ella aquí?—Le preguntó a su compañero. —Tienen permiso de poder venir de visita, a ver a los maestros, te dejo que tengas un buen día —Le dijo Edward algo apurado. —Tú también. Miró por última vez a Teresa y se adentró a la escuela. Tomó todas sus clases tranquila, y a la horda deportiva sólo se limitó a ver a su amiga hacer ejercicio. —Creo que al fin de cuentas pudiste lograr que es una buena persona ¿no?—Laura la miró sentada en el pequeño banco a cinco pasos de ella. —Tienes que inclinar la pierna más atrás —Le aconsejó a su amiga. —. Sé que Edward es una buena persona pero no significa que yo lo pueda ver así. Laura se sentó en el suelo, y cruz

