Estaba sentada en el sofá viendo la tele, cuando de repente sonó el timbre. —¿Quién será?—Se preguntó. Cuando iba a pararse a abrir bajó Edward. —No te levantes —Edward se dirigió hacia la puerta, y abrió. Quedó mudo al ver a su novia parada en su puerta. —¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cómo diste con la dirección?—preguntó Edward en un tono muy molesto. La castaña sólo se dedicó a sonreír le. —Fue fácil, ¿puedo pasar?—preguntó como si nada. —Edward, ¿quién es?—La voz de Paula al fondo los interrumpió. —No —respondió Edward severamente. —Hay Edward, vengo en son de paz —La chica entró. —. Hola, Paula —Saludó con cierta amabilidad. —Hola —dijo Paula, algo confusa, y sorprendida. —¿Qué haces aquí?—Preguntó Edward, aún con tono de enfado. —¿No les has contado de la fiesta

