Ella, dormida en la casa de Edward en la fiesta. —Edward —Rabió. —No tuve nada que ver, fue mi madre, además te ves adorable —Edward alzó las manos. Suspiró, y siguió hacia la cancha donde estaba la fiesta. —¡No estoy de acuerdo con lo que estás haciendo Teresa! Ella no te ha hecho nada —Le reprochó a la chica. —Me importa un pepino, si ella no estuviera estuviéramos juntos, igual es su culpa —Teresa estaba segura de su decisión, y parecía que nadie la haría cambiar de opinión. —Dejala en paz, te conocí por parte de Edward, y deberías de entender que él no te quiere —Le dijo la morena, y se marchó. Le había dado en un punto débil, ella de seguía haciéndose creer que Edward era solamente suyo, que tenían un futuro juntos. Paula no paraba de reír por el discurso de su amigo,

