Dejó el vaso sobre la mesita que estaba cerca del sofá, y tomó el control para encender la tele. Una chica de piel bronceada se acercó a ella. —Tú eres Paula ¿cierto? —Sí, ¿en qué te puedo ayudar?—preguntó dejando a un lado el control de la tele. —Isabel, quiere hablar contigo ¿podías acompañarme?—explicó la bronceada algo incómoda. —¿Por qué no viene ella? —Está avergonzada, no sabe como acercarse, tiene mucho pidiéndome esto —La bronceada jugaba con sus dedos mientras hablaba, parecía nerviosa, no quería que la chica dijera no, pues, Isabel le había explicado lo importante que era. —Está bien —Accedió, se paró del sofá, y caminó hacia el patio junto a la chica. Isabel se encontraba rodeada de dos chicos, sentada en uno de los sofás a unos metros alrededor de la piscina.

