Enrique Casi un año estuve en “el paraíso de la p*******a” y gané dinero mientras gozaba de múltiples orgasmos en la intimidad de mi recámara sin que nadie me descubriese, pero todavía me encontraba insatisfecho por no haber explorado tan prohibido punto en esos rebaños y creyendo que podía ir más allá gracias a la confianza obtenida, usé el momento más endeble de una pareja de hermanos que estaban con un fuerte resfriado. Recuerdo que ese día el padre trabajaba, la madre debía buscar su medicamento para la fiebre y me pidió (en una inesperada llamada) que le ayudase a cuidarlos. Accedí al estar realmente preocupado por ellos y llegué en pocos minutos a su casa, quedando a solas con los pequeños que ardían casi delirantes por el virus. Antes de que la madre se fuera, pregunté si podía d

