Edén Se supone que mi tía vendría a recogerme, siempre es puntual, pero es extraño que hoy tardara tanto en llegar. Quise irme con mi demonio del día, pero tampoco lo veía por ningún lado, quizás estaba en el baño, así que esperé afuera del colegio para pedirle que me acompañara a casa, sin embargo, ellos seguían sin aparecer y mi barriguita estaba sonando mucho, por lo que decidí irme sola ya que la casa que nos consiguió mi papá estaba cerca de la escuela. —Mejor voy despacio por si aparece el señor demonio —dije bajito viendo a los lados por si lo veía. Recordaba las indicaciones que me enseñó mi papá antes de irse, me fijaba en ambos lados antes de cruzar la calle, también me paraba junto a un adulto sin estar muy cerca (así engañaba a los malos), pero lo más importante, me asegurab

