Oskar No esperaba la llegada del padre Valencia a Oradea, sin duda fue una gran sorpresa que alegró al padre Enrique, sumado al encantador detalle que tuvo Edén en invitarnos a su casa a pasar navidad, siendo una bastante diferente para mí, aunque no en un mal sentido, sino que fue grato estar con amigos pese a estar latente mi preocupación por el padre Claude. Asimismo, la insistencia de Edén porque acompañase a Mina hasta su casa, resultó en una mezcla de incomodidad y vergüenza, pero cierta melancolía en el semblante de Mina me hizo aceptar. Quizás me haya equivocado en mi suposición porque en el fondo me sentía de esa forma, aunque no quise demostrarlo durante el trayecto a su casa y en vez de eso, nos sumergimos en una grata charla sobre la cena navideña que recién tuvimos, sin emba

