Lorenzo Una semana, llevaba siete largos y tortuosos días, perdido en mis pensamientos, evaluando lo bueno y lo malo de aceptar quedarme con Uriel e intentar llegar a considerar esa idea descabellada y absurda de los compañeros, es decir, las almas gemelas lobunas. Me seguía sonando como una imposición que un ser supuestamente supremo les imponía y a lo que ellos debían aferrarse. ¿Qué pasaría si mi hija crecía con esta absurda idea y el día de mañana descubría que su compañero era un déspota golpeador? Claramente mataría a ese hombre si solo una vez se atreviera a poner un solo dedo sobre ella, pero no sabía como absorber esta locura. Uriel, ha pesar de verse claramente preocupado por mi comportamiento distante, buscando respuestas por mi mismo, sin acercarme y hablarlo con él, deci

