Uriel Esperaba despertar junto a mi compañero y al menos por una vez pasar un día sin pelear, sin reclamarnos lo poco que nos conocíamos o la falta de confianza que sentíamos por el otro. Claro que una cosa era lo que yo esperaba y otra muy diferente lo que Lorenzo estaba dispuesto a hacer. Debí imaginar que no perdería tiempo en levantarse y comenzar a arrojar malas vibras a donde sea que fuera. Luego decían que el malhumorado era yo, debían conocerlo a él. Pasé una mano por mi rostro y suspiré dos veces, solo entonces me puse de pie. Tomé un bóxer y me encaminé al baño, si iba a enfrentar a la fiera lo haría luego de una ducha. Pero mientras el agua comenzaba a correr por mi cuerpo, dudé, tal vez había huido arrepentido de haber intimado la noche anterior. Sin embargo él parecía

