La noche cae con una suavidad extraña sobre la casa de mis padres. El aire huele a jazmín a madera húmeda, y las luces doradas que decoran el jardín proyectan un brillo cálido sobre los rostros de todos. Desde mi lugar puedo ver cómo mamá ríe, radiante, rodeada de sus amigos y familiares. La música suena a un volumen agradable, suave, el tipo de melodía que acompaña las conversaciones y no las interrumpe. Todo parece sacado de una postal con copas que tintinean, risas que flotan en el aire, abrazos y fotografías. Miro alrededor y pienso que hace mucho no veía esa sonrisa debido a mi ausencia. La veo plena y rodeada de las personas que ama, de quienes la han acompañado durante toda su vida. Y yo, de pie a un costado, con una copa de champán en la mano, siento que por fin puedo respirar con

