CAPÍTULO 37-1

920 Palabras

El interior del coche es un pozo n***o de tensión. El conductor mantiene el silencio absoluto, concentrado en la carretera. Mis padres están en la parte trasera, mudos. El silencio de mi madre es el que más me duele; sabía que, si alguien podía detener la explosión de mi padre, era ella, y no lo había hecho. El auto se detiene en una calle transitada, donde es evidente que puedo conseguir un taxi rápidamente y lo tomo como mi señal. Sin decir una palabra, abro la puerta del copiloto. —Rose, ¿a dónde vas? —La voz de mi madre rompe el silencio, teñida de preocupación genuina, pero ya es demasiado tarde. No la miro y siento el aire caliente de la tarde chocar contra mi piel. —Lejos de ustedes —espeto, con mi voz plana y fría—. En este momento, no quiero tenerlos cerca. —No entiendo tu e

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