El aire en el bar es cálido, saturado con el olor a madera vieja, cerveza artesanal y el murmullo bajo de las conversaciones de viernes por la noche. Cruzo el umbral sintiendo que cada músculo de mi cuerpo protesta. Había sido una tarde agotadora, no solo por la carga de trabajo, sino por el esfuerzo mental de mantenerme oculta. Prácticamente había huido de la planta de cirugía, refugiándome en las historias clínicas y en la sala de descanso de residentes con tal de no cruzarme con Eric por accidente. No estoy lista para verlo de frente, por mucho que en Sicilia me hubiera convencido de que soy una mujer de hierro. Mientras avanzo por el local, una voz interna me grita que de media vuelta. Finn Callahan es un hombre excepcional, un caballero y un profesional de élite, pero salir con el qu

