POV Eric El gimnasio apesta a sudor, goma quemada y frustración. La música atronaba, pero el único sonido que realmente escuchaba era el latido martilleante de mi propia sangre en mis oídos. Estoy terminando mi última serie de sentadillas, el peso ardiendo en mis hombros, una agonía conocida que uso para desplazar el dolor más profundo y molesto que llevo en el pecho. Ocho, nueve... diez. Dejo caer la barra con un estruendo metálico que hace eco en el gimnasio. Mis piernas tiemblan y mis músculos gritan por el descanso. Caigo sobre un banco cercano, sintiéndome como un costal de boxeo golpeado. La última semana había sido una mierda, una sinfonía de fracasos en bucle. En el campo, habíamos perdido los últimos tres juegos seguidos, un hecho que me mantiene en un humor de perros y me hac

