Derek me mira incrédulo cuando escucha lo que le cuento camino a la galería de Jeremy. —¿Me hablas en serio? —asiento. —James, mi abogado me llamo para contarme la buena nueva. —Hijo de puta. Espero que muera allí. No podría estar más de acuerdo. Antes de salir de mi departamento, hablamos un poco más y llegamos a un acuerdo de hablar de todo y no ocultarnos más cosas. Si hay un problema no se vale huir, ni diremos cosas en el momento, de las que nos podamos arrepentir. Él está dispuesto a ganarse mi total confianza y apuesto a eso. Cuando estacionamos frente la dirección que la tarjeta de Jeremy indica. Bajamos. El lugar está en el centro del barrio, tiene un estilo industrial y cuando entramos de inmediato puedo ver algunas obras expuestas. Solo unas escaleras de cristal se pu

