A veces, nos olvidamos que la vida es de constantes cambios. Que en ocasiones estás arriba y en menos de un segundo, abajo. La cuestión, es saber asumir esos cambios y tenemos dos opciones; quedarnos a llorar en un rincón o levantarnos, plantear la cara a los problemas y salir adelante. No importa quién o que te haga daño. Y es por eso que decidí tomar cartas en el asunto y seguir adelante. Ayer cuando Derek dejo mi casa, pude ver la tristeza reflejado en sus ojos, pero me dejo claro que no va a rendirse. No voy a negar que me hizo feliz que no lo hiciera. Lo amo. Eso no está en discusión. ¿Confío? No hay confianza absoluta en este momento. Estoy desayunando sentada en el taburete de la cocina cuando mi móvil suena. Es un mensaje. Derek. *Buenos días Sweet. Espero que hayas

