-Abigail- No puedo dejar de abrazarlo como él tampoco puede hacerlo conmigo, tomando como impulso para mantenerse firme, entero, fuerte; y no demostrar el dolor de la despedida. — Te quiero –susurra en mi oído, con voz quebrada- te extrañaré, te extrañaré demasiado –su rostro se refugia en mi cuello al levantarme — Eres un tarado –refunfuño, pasando mi mano por la raíz de su cabello cerca de su nuca- te has rehusado a verme en todo el día y vienes a despedirte cuando ya no tengo más tiempo– Desde el instante en que recibí la gran noticia, él la supo conmigo, su cara no tenía la felicidad esperada ni mucho menos celebró conmigo por ello. Se ha mantenido distante, inubicable y ocupado lo más posible, entre la empresa y las clases, intentando pasar el mayor tiempo posible para estar le

