Narra Violette Rota, destruida y desecha, eran los sinónimos perfectos para describir mi estado. Me sentía vacía y un dolor en el pecho agonizante, un dolor indescriptible. Me sentía una pésima mujer, cada noche que pasaba los recuerdos me atormentaban, recordándome una y otra vez que lo que pasó fue mi culpa, por mi imprudencia al recibir a ese hombre. Por mucho que los demás me dijeran que no pensara así y que no había sido así, pero aquellas palabras no eran suficientes para calmar mi ser. Lo único que me confortaba era saber que tenía a Adrián a mi lado, sabía que él también sufría en silencio. Me consolaba y permanecía a mi lado pendiente de lo que necesitará. Hacía dos días que habíamos venido a la isla privada, necesitábamos un tiempo a solas lejos de la civilización. Lejos de