POV. NICOLÓ. Me quedo inmóvil cuando el sobre roza la mesa. Jade lo deja frente a mí con un movimiento tan preciso que parece calculado para no llamar la atención. Pero mi atención está en cualquier cosa, menos en la sutileza. En cómo sus dedos se apartan con rapidez, como si el papel ardiera. Y, en cierto modo, lo hace. Sé que ese sobre contiene algo que voy a desear no haber leído. Lo presiento en el modo en que ella evita mirarme durante un segundo y en cómo, cuando finalmente lo hace, sus ojos parecen medir mi reacción anticipadamente. No lo abro. No todavía. Siento el impulso de hacerlo, sí, pero me aferro a la copa de tinto frente a mí, como si el cristal pudiera sostener la calma que necesito. Mis manos no tiemblan, no todavía, pero la tensión se acumula en la base del cuello,

