CAPÍTULO 59.

1947 Palabras

El murmullo del restaurante es un hilo constante que me envuelve, una mezcla de conversaciones apagadas, el chocar de cubiertos y las notas suaves de un piano que suenan en algún rincón. El aire está impregnado de aromas cálidos: vino, mantequilla, pan recién horneado. Todo parece perfecto, tan perfectamente calculado para crear una atmósfera agradable que casi me da risa. Casi. Porque dentro de mí no hay nada de calma, nada de esa armonía que el lugar intenta imponer. Estoy sentada frente a Arístides, con la espalda recta y una sonrisa que siento de mentira, tan frágil que temo que en cualquier momento se derrumbe. Él habla, y yo lo escucho a medias. Sus palabras son suaves, medidas, como siempre. Arístides es así. Un hombre que sabe moverse en cualquier situación, que no se descompone,

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR