CAPÍTULO 39.-2

998 Palabras

Me pongo de pie, tomo a Emilio y lo meto en su coche donde se entretiene con los juguetes que cuelgan en él. Sé que eso lo hará dormir en un rato. Avanzamos un poco alejándonos de las calles principales llenas de turistas y decidimos tomar el almuerzo en una trattoria escondida entre calles adoquinadas. Hay hiedra bajando por las paredes y manteles de cuadros rojos sobre las mesas. Además, el aroma es evocador. Tomamos una mesa en la parte de afuera que tiene grandes sombrillas que nos protegen del sol y que son más cómodas para Nicoló porque el interior no es muy amplio y podría ser un poco incómodo para él moverse sin ayuda. Pedimos platos sencillos pero exquisitos. Nicoló se permite una copa de vino. Yo solo tomo agua con gas mientras Emilio, como lo predije, duerme en su cochecito, ag

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