POV. NICOLÓ. La noche se despliega frente a mí como un pozo sin fondo. Oscura, espesa. Los árboles apenas se dibujan como sombras en la distancia, y el cielo no ofrece estrellas. Ni siquiera eso me acompaña esta noche. Estoy sentado en mi silla, con los codos sobre las rodillas y la mirada fija más allá del cristal de la ventana. Mis ojos no parpadean y apenas respiro. Me cuesta creer todo lo que pasó hoy. Siento que no tiene sentido, que es una broma. Raven… y Franco. No, no, no. No puedo. Detengo el pensamiento de golpe, como si fuera un veneno que amenaza con disolverse dentro de mí. Me estremezco. El solo hecho de imaginarlo me enferma. Un calor extraño sube por mi cuello, me oprime el pecho. Me hierve la sangre. Me dan náuseas. Y al mismo tiempo, algo parecido a un grito ahogado

