CAPÍTULO 43.-3

632 Palabras

Por un instante, espero que se calle, que entienda que no hay espacio para más, pero, claro, es Franco. Él sonríe. Una sonrisa burlona, de esas que me encienden la sangre. —Lamento que te hayas enterado así —dice, con esa voz suave llena de condescendencia—. Pero en algún momento lo sabrías. La risa amarga me sube por la garganta. ¿Lamenta? ¡Hipócrita! Lo miro, lo fulmino con los ojos, y me descubro deseando romperle la cara ahí mismo, hacerlo sangrar, arrancarle esa mueca confiada. —Vete al carajo —digo, cada palabra cargada de rabia contenida—. Y no. No te creo una mierda. ¿Sabes por qué? Porque si lo sintieras, me habrías dicho la primera vez que nos vistes a mí y a Raven llegar a este lugar, que te habías acostado con Raven. Que era tu amante. El nombre se escapa de mi boca como un

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR