Mientras preparábamos juntos la cena, puse al tanto a mi madre de todo lo sucedido la noche anterior, y ella estaba tan feliz, como ilusionada. - Yo sé que no quiere casarse. Lo tengo más que claro. Pero al menos me quedo tranquila de que te ama y de que si llegara a cambiar de opinión, no te estarías condenando a un matrimonio infeliz – mientras hacía la mezcla para el gazpacho que tomaríamos antes del postre – - Sé que era algo que te preocupaba. También que la boda no será real, al menos no por ahora. Pero de todas maneras, estoy muy feliz de que todo vaya avanzando. - Por cierto, ¿has tenido novedades de la niña esta? – haciendo un gesto con la mano - ¿Marta? - Nada concreto. - Solo espero que no te traicione. - Tranquila, mam