La mañana transcurría con la misma normalidad; las clases seguían sus horarios y los participantes avanzaban entre aulas siguiendo sus rutinas.
Nada parecía diferente, pero Diana recibió la notificación que cambiaría la tranquilidad de algunas personas en el centro de reeducación.
Su dispositivo vibró y Diana bajó la mirada para abrir un mensaje que habian enviado los guardias de seguridad del enrejado principal.
VISITA DE SUPERVISIÓN AUTORIZADA.PRIORIDAD MÁXIMA.
Diana frunció el ceño, aquello no era normal, deslizó un poco la pantalla y entonces se quedó inmóvil.
EON.
Durante un instante creyó haber leído mal, así que volvió a leerlo y se dió cuenta de que no había sido un error. EON visitaría personalmente el Centro de Reeducación Omega. Diana sonrío, una sonrisa natural que expresaba más nervios que alegria porque aquello no era una simple inspección del SEG, debía ser algo mucho más importante. EON rara vez abandonaba las oficinas centrales y cuando lo hacía...el mundo entero se reorganizaba a su alrededor.
—Directora—una de las supervisoras apareció al final del pasillo. Diana estaba pálida.-¿Ocurre algo?
Diana bajo inmediatamente el dispositivo y trato de mantener la calma.
—Prepare el protocolo de recepción-La mujer parpadeó, nunca habían recibido a nadie que necesitará de activar ese protocolo con excepción de Nyx cuando volvia de algun otro centro de reeducacion.—¿Para quién?
Diana dudó apenas un segundo, todavía le resultaba extraño pronunciar aquel nombre.
—Para EON.
La supervisora abrió ligeramente los ojos, mientras trataba de comprender lo que Diana había dicho, era imposible. Pero pese a su sorpresa, desapareció prácticamente corriendo. Diana observó el pasillo vacío mientras sus dedos sostenían con una firmeza inusual el dispositivo en sus manos, estaba nerviosa. Y luego de lo que parecía ser un suspiro, sonrío para dirigirse a la puerta del centro.
Pocos minutos después el sonido de un motor eléctrico rompió la tranquilidad del camino principal. No era especialmente fuerte ni pretendía llamar la atención, pero bastó para que varios miembros del personal se reunieran discretamente junto a Diana.
Un vehículo n***o atravesó lentamente el acceso para estacionarse justo frente a la puerta. Su diseño era elegante y de lineas limpias, sin adornos innecesarios, como todo lo construido por el SEG. El chofer descendió inmediatamente. Las supervisoras esperaron, incluso Diana contuvo la respiración y finalmente, el chofer abrió la puerta
Primero apareció un zapato n***o perfectamente lustrado, después una mano y solo entonces un hombre descendió del vehículo. Era alto, alrededor de 1.90. Su figura transmitía una serenidad difícil de explicar. Vestía un traje n***o de corte impecable cuyos discretos detalles dorados apenas reflejaban la luz de la mañana.
El cuello de la camisa permanecía sujeto por dos broches metálicos, en el lado derecho descansaba el emblema del SEG y en el izquierdo...una pequeña estrella dorada.
Su cabello n***o caía cuidadosamente acomodado hacia un lado y sus ojos...eran de un dorado tan profundo que, por un instante, Diana tuvo la absurda impresión de que podían atravesar a cualquier persona con solo mirarla y era extraño, porque no conocia a ninguna otra persona que tuviera los ojos asi a excepcion de Nyx. No había dureza en ellos, pero tampoco debilidad solo un cansancio silencioso que no lograba ocultar.
Diana salio apenas un par de metros del edificio y se aproximo a Eon para darle la bienvenida , pero cuando el chofer cerró la puerta del vehículo, Eon acomodó distraídamente uno de los puños de su saco. Fue entonces cuando Diana se percato de un pequeño detalle. Eon tenia una cicatriz que atravesaba uno de los nudillos de su mano derecha, parecia antigua y muy fina pero imposible de ignorar.
Diana trato de ignorar ese pequeño detalle e inclinó ligeramente la cabeza.
—Bienvenido al Centro de Reeducación Omega, señor EON
El hombre sostuvo su mirada apenas un instante que para Diana parecio eterno y después respondió con una leve inclinación de cabeza.
—Gracias, director—su voz era tranquila, grave y extraordinariamente serena. Él era el tipo de persona que no necesitaba elevar la voz, todo el mundo la escuchaba de cualquier manera.
Diana dio un paso a un lado para permitirle entrar al centro de reeducacion y mientras caminaban por el vestíbulo principal, el personal que habia sido avisado mediante el protocolo de recepcion, interrumpio discretamente sus actividades para poder conocer, al menos desde la distancia al hombre que habia hecho podible el nuevo mundo. Nadie hablaba, pero todos inclinaron la cabeza a su paso.
Él respondió cada saludo exactamente de la misma forma, sin prisa y sin orgullo, como si aquellas muestras de respeto las aceptara unicamente por cortesia.
—El dirigente de seguridad Nyx, se encuentra en su oficina aguardando su llegada -informó Diana, despues de activar el protocolo era obvio que Nix ya debia saberlo.
—Lo imaginé—fue la única respuesta mientras siguieron caminando hasta llegar al segundo piso hasta la oficina principal. La cual usualmente Diana ocupaba, pero Nyx se habia adueñado de ella porque él podia llegar a cualquier centro de reeducacion y quedarse el tiempo que asi lo deseara.
Diana abrio la puerta para que Eon entrara. Nyx levantó la vista apenas la puerta se abrio, sin necesidad de que Diana anunciara su llegada, ya lo sabía. Se puso de pie con naturalidad, no por obligación, sino por respeto.
—EON—pronuncio Nyx en un tono de voz solemne, aunque a diferencia de los demas que lo habia recibido, él no inlicno la cabeza en su presencia.
—Nyx.
Diana permaneció junto a la puerta, esperando instrucciones, aun impactada por conocer y guiar a Eon en persona.
—Puedes dejarnos solos—ordeno Nyx sin apartar la vista de la presencia que tenia delante suyo.
Ella asintió inmediatamente y enseguida la puerta se cerró con un suave sonido. Durante unos segundos ninguno habló, asi que Nyx fue el primero en romper el silencio.
—Es una visita inusual—dijo Nyx sin atreverse a mover ningun m*****o de su cuerpo.
Eon aparto la mirada de la suya para observar tranquilamente la oficina, todo estaba exactamente donde debía estar, todo estaba impecable.
—¿Es una pregunta?—Eon rompio el silencio y una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Nyx.
—Es una observación—indico Nyx mirandolo expectante. Eon volvio la mirada a él, solo unos segundos y después caminó lentamente hasta el enorme ventanal desde donde podía verse parte del complejo.
Todo funcionando como se supone que debia funcionar.
—Los últimos informes muestran resultados excelentes —comentó Nyx intentando abrir un tema de conversacion. Le intrigaba saber que estaba haciendo él ahi
—Lo sé—respondio Eon
—Entonces imagino que no ha venido a supervisar estadísticas—respondio Nyx para empujar la respuesta que él desea saber.
Eon permaneció en silencio y Nyx sonrió apenas un poco más. Si habia alguien en el mundo por el que Nyx sintiera respeto ese era Eon, pero algo en él lo incomodaba. Odiaba no saber que era lo que pasaba por su mente y sus silencios extraños que no le decian absolutamente nada.
—No acostumbras abandonar las oficinas centrales—menciono Nyx casi como recondandole que ese no era su lugar.
Eon continuó observando el centro en silencio
—Asi es.
Nyx apoyó ambas manos sobre el escritorio.
—Y, sin embargo...estás aquí—dijo Nyx mientras lo observaba. El silencio volvió a instalarse entre ambos, pero no era incómodo, parecía mas bien como algo que solia ocurrir entre ellos. Eon siempre habia sido muy reservado y Nyx era demasiado curioso, una mala combinacion.
Finalmente Eon habló.
—He leído tu último informe—su tono de voz era sereno, pero habia algo que a Nyx siempre le habia causado una sensacion de ser un poco mas pequeño que él. Nyx asintio colocando las manos detras de su espalda, casi como si estuviera orgulloso de su trabajo.
—Ochenta y nueve punto siete por ciento de integración completa de la proxima generacion de tus centro de reeducacion—menciono Eon, pero no como halago.
—Noventa y uno punto tres—corrigió Nyx con tranquilidad, pero Eon no respondió solo continuó mirando por el ventanal y entonces algo en su tono de voz hizo fruncir ligeramente el ceño de Nyx
—¿Hay algo que no le haya parecido satisfactorio?—formulo su pregunta con calma. Pese a que sus numeros solian ser siempre los mas destacados, Eon nunca parecia satisfecho por su trabajo.
Eon giró lentamente hacia él.
—¿Cómo evalúas el éxito de una mente reeducada?—su mirada no era severa, pero tampoco era agradable, era la de un jefe cuestionando a su subordinado.
Nyx respondió sin dudar.
—Cuando dejan de pelear contra el mundo. Cuando lo que piensan y lo que el SEG le pide por fin encajan sin fricción.
Eon permaneció unos segundos observándolo.
—¿Y si dejan de pelear...porque dejaron de sentir?
Nyx permaneció en silencio con la pregunta resonando en su mente. "¿Y si dejan de sentir?" No era una afirmación, Eon lo decía como una posibilidad. Asi que trato de mantenerse firme
—Las emociones son herramientas de supervivencia—indico Nyx para responder lo que Eon estaba haciendo, cuestionar sus metodos de reeducacion—su funcion principal es para encajar y sobrevivir, ellos no pueden dejar de sentir.
Eon no respondio, no porque no tuviera respuesta, sino porque Nyx no lograba entender sus palabras.
—Si logramos controlar las emociones que los hacen autodestruirse... el sistema habrá cumplido su propósito— Nyx dio un paso hacia el ventanal y observó a los participantes caminar en silencio por los jardines del centro. Eon guardó silencio unos segundos, mirando el mismo paisaje.
—¿Y quién decidió qué emociones son las que estorban?
—Los datos— Nyx finalmente se situo a su lado y desde ahi observo como Eon negaba con la cabeza muy despacio.
—Los datos nos dicen qué ocurre, pero no qué merece conservarse—expreso Eon para corregir su pensamiento y aquellas palabras hicieron que Nyx frunciera apenas el ceño, era un gesto mínimo, pero suficiente para demostrar que Eon tenia un punto para cuestionarlo, algo que él no habia previsto—El miedo produce violencia—dijo Nyx tratando de demostrar en que habia basado su programa de reeducacion, un metodo que no habia fallado en cinco años desde el primer dia en que se habia abierto el primer centro de reeducacion-La culpa produce sufrimiento, la ira produce destrucción.
Eon lo escuchó hasta el final sin interrumpirlo y después respondió con la misma serenidad.
—Y el amor ha iniciado guerras, la esperanza ha provocado revoluciones y a compasión ha llevado personas a sacrificar su propia vida—añadio Eon mientras Nyx se quedaba inmovil—No existen emociones buenas o malas, existen personas que aprenden qué hacer con ellas.
El silencio volvio y esta vez Eon volvio la mirada hacia Nyx mientras él se quedo pensativo haciendo calculos, repasando la base de su teoria hasta que los participantes dejaron de parecer estadísticas y los empezo a ver como lo que realmente eran, personas y aquella diferencia lo incomodó. Necesitaba recuperar terreno.
—Los resultados justifican los metodos, anoche se registró un noventa y uno punto tres por ciento de integración exitosa en todos los centro de reeducacion.
Eon no apartó la vista del jardín, pero fruncio el ceño.
—También se registró un suicidio—La oficina quedó completamente en silencio. Nyx sintió algo que no experimentaba con frecuencia, incertidumbre.
—¿Cómo...?
Eon giró lentamente hacia él.
—Distrito uno. Ciudad Aster. Ciudadana 44218. Nombre de identidad Grace Taylor. Veintiséis años. Esposa y madre.
Se hizo un silencio casi sepulcral.
—Se arrojó desde el piso treinta y dos de su edificio a las veintitrés con diecisiete minutos—informo Eon sin elevar el tono de su voz ni siquiera mostro decepcion, pero cada dato que pronunciaba era un espejo, uno en el que Nyx acababa de descubrir una pequeña grieta que podria quebrarlo todo y lo peor es que él no se habia percatado de nada, lo habia hecho Eon.
—Me hare cargo de la situacion personalmente, averiguare que paso—dijo Nyx no como excusa, sino porque no tenia como defender su hipotesis porque si su programa habia fallado y ese suicidio significaba que su metodo no era certero, eso queria decir que pronto se enfrentarian a una crisis por suicidios.
Nyx dio media vuelta mientras volvia hacia su escritorio. Habia estado trabajando en su nuevo proyecto y el expediente de 704 estaba abierto en una carpeta electronica
—Diana te guiara por el centro— dijo Nyx mientras esbozaba una sonrisa resignada. No era extraño ese tipo de conversaciones entre los dos, cuando Nyx pensaba que ya habia logrado alcanzar a Eon, él siempre lograba bajarlo justo al lugar que pertenecia, por una razon Eon habia logrado vencer el viejo sistema.
Eon no se movio de su lugar, solo puso su mano por encima de la otra mientras observaba a los participantes afuera. Nyx lo admiro por un momento y sin pensarlo hizo una pregunta.
—¿En que piensas...?—se detuvo al darse cuenta de que habia preguntado en voz alta lo que habia estado pensando.
—Durante la guerra pensé que si conseguíamos detener el conflicto... las personas volverían a ser felices—su voz no transmitía tristeza solo aceptación—después creí que reconstruir las ciudades sería suficiente y luego crei que bastaría con garantizar alimento, salud, educación y un hogar para todos.
Nyx escuchaba, sin interrumpir.
—Cada vez que resolvía un problema...aparecía otro—el silencio volvió a llenar la oficina.—La humanidad no es un problema que pueda resolverse, es una decisión que debe tomarse todos los días y despues de todos estos años juntos, creo que aun no lo has entendido.
Nyx bajó la mirada, no porque no entendiera la frase, sino porque le resultaba incomoda. Eon le estaba diciendo que él aun no comprendia la mente humana como él si podia y esa era la diferencia que habia entre los dos.
—¿Entonces consideras que el SEG ha fracasado?
Eon negó con suavidad.
—No—esta vez fue él quien caminó lentamente hasta el escritorio y apoyó apenas las yemas de los dedos sobre la superficie.—Creo que el SEG ha evitado millones de tragedias, pero debes comprender que los humanos no son como nosotros.
La mirada dorada de Eon descendió unos centímetros hasta el expediente abierto de la participante 704 y ese numero ocasiono que alzara ligeramente la ceja, fue apenas un microgesto que nadie habria notado, pero no estaba solo, estaba con alguien que solia observarlo detenidamente y Nyx lo noto.
—Lo comprendo— dijo Nyx mientras miraba a Eon, sin entender porque habia reaccionado asi. Bajo la mirada hacia lo que habia en el escritorio, no habia nada fuera de lo ordinario con excepcion del expediente. Su mente que todo lo analizaba quiso entender que significaba, pero no habia relacion entre los dos. No quiso tomarle demasiada importancia, pero tampoco lo descarto.
—¿Inspeccionaras el centro?—Nyx sabia la respuesa, pero necesitaba confirmacion.
—No pienso quedarme mucho tiempo—expreso apartandose del escritorio sin darle muchas explicaciones ni tampoco lo que haria y Nyx, ya no tenia nada que decir ni mucho menos razones para sonreir.
Eon se dio la vuelta y salio de la oficina con una calma inquietante, como siempre solia hacer en cualquier sitio que gozaba de su presencia, dejando una huella indeleble dificil de quitar. Diana aguardaba afuera, ya habia hechos los arreglos necesarios para la visita de Eon y estaba ansiosa por mostrarle todo el lugar.
—¿Comenzamos el recorrido?—expreso con una sonrisa amable, una mas genuina y animada que la que le dirigia a los participantes.
—No— respondio él.—Antes me gustaria visitar la biblioteca.
Aquella respuesta la tomó por sorpresa, no porque la biblioteca fuera un lugar importante, sino porque rara vez alguien solicitaba verla durante una inspección.
—Por supuesto.
Comenzaron a caminar y el sonido de sus pasos se mezcló con el murmullo lejano de las clases que continuaban desarrollándose. Nadie con excepcion de los instructores imaginaba que EON recorría los pasillos y precisamente así debía ser. Eon nunca había disfrutado alterar la rutina de los centros, prefería observarlos funcionando como si él no estuviera allí.
Habían pasado mucho desde la última vez que recorrió personalmente un centro de reeducación...demasiado. Pocos minutos despues llegaron a la biblioteca la cual permanecía tan silenciosa, la temperatura era ligeramente más baja que en el resto del edificio y, el olor a papel envejecido y madera seguía impregnando el ambiente.
Eon cruzó el umbral sin detenerse, mientras que Diana permaneció respetuosamente unos pasos detrás.No dijo nada, porque Eon parecía caminar sin observar el entorno como si buscara algo en especifico. Sus pasos lo condujeron directamente hacia el rincón más apartado de la sala, allí donde un atril sostenía un único cuaderno.
Eon permaneció inmóvil frente a él, pero no lo tomo, no hizo falta. Conocía cada palabra escrita en su interior. Sus dedos rozaron apenas la cubierta de cuero oscuro mientras Diana observó la escena en silencio, jamás habría imaginado que EON dedicara tanta atención a un simple cuaderno.
—Fue trasladado hace tres años desde la Biblioteca Central —comentó intentando ser útil-. Se ha conservado exactamente como fue solicitado.
—Gracias— fueron la unica palabra que salio de sus labios, despues volvió a guardar silencio mientras abria el cuaderno.
Las hojas amarillentas dejaron escapar un suave aroma a tinta, en la primera página podía leerse una frase escrita con una caligrafía elegante.
"Algunas personas aparecen una sola vez en la vida... y aun así cambian todas las vidas que vienen después."
Eon contemplo la frase por un momento, como si estuviera recordando
—Pensé que era una buena frase cuando la escribí.
Diana alzo ligeramente las cejas, impresionada. Siempre habia pensado que aquel cuaderno le pertenecia a algún filósofo, nunca imaginó que había estado contemplando, durante años los pensamientos personales de EON.
—¿La escribió usted?— cuestiono Diana, pero Eon no respondio, no porque no la hubiese escuchado, pero queria un momento con sus recuerdos.
Eon pasó lentamente algunas páginas, había fórmulas, notas, correcciones, ideas y entre todas ellas...pequeños fragmentos escritos sin ninguna relación aparente con el resto.
"Yo miraré donde nadie más se detiene."
"No olvides que incluso una estrella necesita oscuridad para ser vista."
Los dedos de Eon se detuvieron por mucho tiempo sobre aquella última frase y después dejo lentamente el cuaderno en su lugar.
—Es hora.
Diana no entendió a qué se refería, pero asintió y despues ambos abandonaron la biblioteca. Pocos minutos despues, un grupo de participantes entro. Esa mañana, tendrian su primera sesion de lectura y debian elegir un libro aprobado por el SEG. Entre ellos estaba Astrid, ella miro el cuaderno con un poco de decepcion porque aun no estaba utorizada a leerlo, pero leyo la frase que se veia a simple vista. Alguien habia tenido la consideracion de dejarlo abierto
"Nunca olvidare la forma en que mirabas el mundo."
Eon continúo la inspección entrando a las diferentes lugares, revisando la eficiencia del comedor. Durante el recorrido, Eon observo con atencion los rostro y sus respectivos numeros de identidad. Despues de que Diana le mostrara un taller de reutilizacion de recursos, Eon se detuvo en el pasillo al escuchar un sonido que llamo su atencion.
—¿Musica?—pregunto Eon y Diana se avergonzo un poco. El aula de lectura estaba muy cerca, pero durante las sesiones, los instructores reproducian musica para ayudar en la concentracion de la lectura. Diana no queria pasar por ahi para evitar distraer a los participantes
—El aula de lectura tiene una sesion en este momento, para participantes de nivel gris. Podemos verla desde la puerta para no molestar, si lo desea
Eon asintio y camino un paso delante de Diana, siguiendo el sonido tranquilo de la melodia. Al abrir la puerta, el instructor de esa clase, Adrian Keller se llevo un dedo a los labios para solicitar silencio, pero al momento de ver a Eon, se quedo inmovil.
Los participantes se mantuvieron en sus lugares mientras leian sus respectivos libros. Eon y Diana se mantuvieron en silencio mientras la sesion continuaba como si ellos no estuvieran ahi.
Se supone que debian tomar notas de su lectura, pero Astrid habia estado mordiendo el lapiz y dibujando pequeñas estrellas en las esquinas. Entonces unos pasos comenzaron a recorrer lentamente el aula, sin prisa, solo observando.
Astrid pasó la página, para dibujar una pequeña estrella mas, pero aunque había algo extraño, no en la musica, sino en los pasos, no sonaban como los de Adrian. Eran más lentos y cuando desvio la mirada de su libro para verificar quien era se dio cuenta de que alguien estaba justo a su lado.
Levantó la mirada, lo primero que vio fue traje n***o, luego un discreto broche dorado y al final unos ojos...de un color imposible, dorados. No la intimidaron, pero tampoco podían ignorar al hombre que habia empezado a observar el libro que aun seguia en sus manos
Astrid siguió la dirección de su mirada y entonces se dio cuenta de que ese hombre observaba la pequeña estrella en la esquina del libro.La había hecho casi sin pensar.
Sintió un ligero sobresalto, esperó una llamada de atención e incluso una descarga, pero nada ocurrió. El hombre permaneció inmóvil unos segundos mientras Astrid levantaba la mirada hacia él. Lo vio mover su brazo hacia ella y Astrid instintivamente cerro los ojos, su cuerpo simplemente reacciono pero tampoco ocurrio algo. Asi que ella abrio los ojos muy despacio, el hombre ya no estaba junto a ella, habia comenzado a caminar hacia donde Diana se encontraba.
Astrid bajo la mirada y entonces la vio, un punto pequeño que acompañaba su estrella. Frunció ligeramente el ceño, no entendía que acababa de pasar. ¿Por qué alguien haría algo así?
Giró apenas la cabeza, el hombre ni Diana estaban en la puerta, ya se habian marchado, pero por alguna razón que no supo explicar...Astrid sintió una extraña sensacion en el pecho, como si aquel gesto diminuto hubiera querido decirle algo, quizas que aun habia personas con humanidad en el corazon.
La inspección continuó durante varios minutos más, Eon realizó algunas observaciones sobre los programas académicos, tambien hizo un par de preguntas a los instructores y escuchó sus respuestas con atención.
Nada fuera de lo habitual. Todo parecia una visita de supervisión aunque fuera el mismo Eon quien estuviera ahi, pero en la sala de monitoreo Nyx repasaba la grabación de la inspección. Usualmente él era quien hacia esas inspecciones en los centros de reeducacion, pero al ser Eon en persona quien evaluaria su forma de dirigir los centros, necesitaba ver que estaba haciendo. Y algo durante esa visita llamo especialmente su atención.
Detuvo la imagen justo cuando Eon se acerco a la participante 704, en el aula de lectura. Nyx observó la secuencia completa una vez más, Eon caminaba entre los escritorios, se detenía y bajaba la mano hacia la chica, pero por el angulo de la camara no se podia distinguir exactamente que habia ocurrido, el cuerpo de Eon habia cubierto lo que paso.
Reprodujo la escena otra vez y otra. La duración exacta de la detención era de cinco segundos, lo cual era inusual viniendo de Eon, quien solia ver a los participantes en general, como un gran grupo de personas, él no se detenia solo para ver a una sola. Nyx permaneció inmóvil porque no entendía el significado, ¿por qué hacerlo?
Nyx archivó mentalmente el incidente, no como una anomalía, todavía no. Solo como un dato pendiente de explicación.
Diana continuó explicando el funcionamiento de las distintas mientras Eon caminaba a su lado. Asentía de vez en cuando, pero su atención permanecía en otra parte.
—¿Señor?- La voz de Diana lo devolvió al presente.Eon Volvio la vista hacia ella.
—Disculpe. No escuché la última parte.
Diana parpadeó sorprendida. Jamás habría imaginado que Eon pudiera distraerse durante una inspección. Repitió la explicación con naturalidad y Eon volvió a escuchar, esta vez de verdad, pero una pequeña parte de su mente...seguía en el aula de lectura.
El recorrido concluyó en el exterior del edificio principal. El aire de la tarde era fresco y los pocos jardines permanecían impecablemente cuidados. Diana redujo ligeramente el paso antes de dar la vuelta por un camino que conducia a una pequeña plaza.
—Antes de que concluya la visita... hay algo que me gustaría mostrarle.
Eon la observó con curiosidad, pero no respondió simplemente la siguió y al doblar la esquina, la vio. Una plaza circular se extendía frente a ellos y en el centro una enorme escultura de piedra blanca. Se trataba de un hombre de pie, mirando hacia el horizonte con el abrigo ondeando suavemente esculpido en el mármol. Cona mano izquierda descansando detrás de la espalda y la derecha extendida hacia adelante, invitando al mundo entero a caminar con él.
No hacía falta leer la inscripción Eon supo inmediatamente quién era. Permaneció inmóvil, mientras Diana sonreia con un orgullo difícil de ocultar.
—Fue inaugurada hace seis meses— dijo con admiracion. Mientras él seguia contemplando la escultura sin ninguna expresión en su rostro. Eon bajó lentamente la vista hasta la base de la estatua, allí, grabadas sobre la piedra, podían leerse unas palabras.
"A EON. El hombre que puso fin a la guerra y devolvió el futuro a la humanidad."
El viento movió apenas algunas hojas de los árboles cercanos, la nubes habian oscurecido el dia, pronto lloveria.
Eon permaneció largo rato observando aquellas palabras hasta que finalmente dijo algo muy despacio e incomprensible para Diana.Ella enseguida parpadeó.
—¿Perdón? ¿Dijo algo?
El silencio volvió a instalarse.Diana no supo qué hacer, porque le parecio que tal vez habia ofendido a Eon al no poner suficiente atencion. Eon continuó observando su propio rostro esculpido en piedra con la mirada ligeramente oscurecida, no se parecía demasiado a él parecía alguien distinto a él. Eon dio media vuelta y empezo a caminar solo.
—Volvamos.
Diana tardó un instante en reaccionar antes de seguirlo y cuando regresaron al edificio principal, Nyx ya los esperaba. Diana comprendió inmediatamente que aquella conversación no le correspondía escucharla asi que hizo una leve inclinación de cabeza y abandonó el pasillo.
Nyx sostuvo una pequeña tableta transparente entre las manos.
—Antes de que concluya la visita quisiera solicitar la autorización para una nueva fase experimental.
Eon no respondió de inmediato, solo esperó.Nyx proyectó un documento holográfico entre ambos. Diversos gráficos aparecieron, curvas de adaptación y mas estadísticas hasta que aparecio el expediente de la participante 704. Eon apenas dirigió una mirada al número.
—El patrón recurrente entre antiguos miembros de la resistencia requieren un promedio de once meses. Esta propuesta reduciría ese tiempo a menos de cuatro.
Eon continuó escuchando.
—Consiste en una exposición progresiva a estímulos físicos y emocionales controlados, no con el objetivo de castigar sino de acelerar su adaptacion y aceptacion al ideal del SEG
Eon no dijo nada, solo siguio leyendo mientras Nyx observaba atentamente su rostro buscando cualquier reacción, pero no encontró ninguna.
—La participante 704 presenta una tolerancia al dolor extraordinariamente superior al promedio y precisamente por eso es la candidata ideal para validar el protocolo.
Eon permaneció varios segundos contemplando el informe y después levantó la vista.
—¿Crees que soportarlo significa que deba soportarlo?—dijo Eon no como reclamo, pero habia algo en su mirada que causo que Nyx frunciera ligeramente el ceño.
—No es una cuestión moral, es una cuestión estadística.
Eon hizo un movimiento con la muñeca para abrir el expediente de la participante 704 permanecía inmóvil. Las primeras páginas mostraban únicamente datos, edad, tiempo de reclusión, historial médico y sus castigos disciplinarios. Cada página era una confirmación silenciosa, cada línea le repetía la misma verdad, había sobrevivido.
Eon cerró el expediente y miro a Nyx con cierta firmeza, casi como si estuviera complacido, algo que jamas habia visto en su rostro.
—¿Cuándo pensabas iniciar?
—Dentro de dos semanas- respondio Nyx esperando su respuesta. La mente de Eon hizo el cálculo casi por instinto.
"Catorce días, son demasiados" penso y luego nego con la cabeza
—No—dijo no pensaba esperar mas tiempo. Nyx aguardó la explicación creyendo que su propuesta habia sido rechazada otra vez.
—Mañana—expreso Eon devolviendole el dispositivo a Nyx mientras el holograma se apagaba. Pasó distraídamente el pulgar sobre la esquina del dispositivo, un gesto mínimo, ni siquiera él fue consciente de haberlo hecho, pero para Nyx fue extraño, un gesto demasiado humano, pero a Nyx le sorprendia mas que su programa tuviera luz verde.
—No...esperaba tanta prioridad.
—Yo supervisaré personalmente cada sesión.
-No será necesario—menciono Nyx mientras procesaba lo que estaba pasando, estaba experimentando algo que los participantes solian tener cuando aprobaban una evaluacion, emocion. Eon sostuvo tranquilamente su mirada.
—Lo será—no hubo amenaza en su voz, no hacia falta viniendo de Eon, pero Nyx comprendió que aquella decisión ya estaba tomada y que él se iba a entrometer en sus asuntos
Después de unos segundos, simplemente asintió.
—Modificaré el calendario.
Eon comenzó a caminar hacia la salida.
—Mañana a primera hora.
—Así será.
Nyx permaneció inmóvil mientras observaba a Eon retirarse. Aquella visita habia sido fuera del protocolo, pero al final habia tenido un buen resultado, incluso habia visto demasiadas variables alterándose alrededor de una sola participante, algo que aun no lograba comprender, pero si Eon participaria de los experimentos, seguramente pronto lo averiguaria.