Astrid trató de sobrevivir ese día al recuerdo de la voz de Lía.
"Ese mundo terminó hace mucho tiempo."
Las palabras habían permanecido con ella durante el resto del día, repitiéndose una y otra vez en su mente como una canción imposible de silenciar. Aquella noche durmió poco y cuando las luces del dormitorio se activaron a las cinco de la mañana junto con la ya familiar melodía relajante, Astrid ya estaba despierta.
Permaneció inmóvil unos segundos observando el techo blanco sobre ella y esta vez no necesitó que nadie le indicara qué debía hacer. Se levantó antes que las demás, tendió su cama, se colocó frente a la litera y esperó, asi que cuando Helena Strauss entró al dormitorio acompañada por las dos guardias, Astrid ya ocupaba su lugar.
Helena primero recorrió la habitación con la mirada y en cierto momento, sus ojos se detuvieron un instante sobre Astrid e inmeditamente una sonrisa casi imperceptible apareció en sus labios.
—Excelente progreso, participante 704.
Astrid no respondió, pero no porque hubiera olvidado la descarga del día anterior, sino porque comenzaba a comprender las reglas de aquel lugar y comprenderlas no significaba precisamente aceptarlas, pero sabia que para sobrevivir debia aprenderlas.
Después de la rutina matutina y del desayuno silencioso, las participantes de uniforme gris fueron conducidas a un aula distinta. Era mucho más grande que las anteriores, las luces permanecían apagadas y frente a las filas de asientos se extendía una enorme pantalla translúcida.
Adrian Keller esperaba junto a ella.
—Buenos días.—su voz logró atraer la atención de todos.—Hoy hablaremos sobre la sociedad que existe más allá de estas instalaciones.
Varias personas se miraron entre si, un poco desconcertadas, incluso Astrid, porque no esperaba que fuesen a mostrarles el mundo exterior. el mundo que existía después de la reeducación.
Adrian observó el aula unos segundos antes de continuar.
—Muchos de ustedes llegaron aquí creyendo que el SEG solo es un sistema de gobierno—hizo una pausa—pero el SEG es mucho más que eso.
La pantalla detrás de él comenzó a iluminarse.
—Es el mundo que construimos después del fin del anterior- Adrian toco la pantalla y de la nada cobró vida.
Al principio solo apareció oscuridad, después, lentamente, una imagen emergió, era el planeta Tierra y Astrid alzo ambas cejas un poco sorprendida por la tecnologia que sus ojos caban de ver, ademas hacía años que no veía imágenes del mundo desde el espacio. La cámara descendió lentamente y poco a poco, las nubes se divisaron y a estas le siguieron los oceanos, luego los continentes, hasta que finalmente apareció una ciudad, pero no era una ciudad como las que Astrid recordaba, no había rascacielos grises ocultando el cielo, ni anuncios luminosos o tráfico.
La ciudad parecía haber sido construida alrededor de la naturaleza y no al revés. Las imagenes mostraron edificios elegantes cubiertos de jardines verticales se elevaban entre enormes parques y lagos artificiales, tambien vio puentes transparentes conectaban distintas estructuras mientras pequeños vehículos automatizados se desplazaban silenciosamente entre ellas.
Había árboles, de hecho miles de árboles, bosques enteros creciendo entre las construcciones. El sitio perfecto para que niños corríeran por senderos rodeados de flores en parques donde las personas paseaban tranquilamente e incluso se podian ver a los ancianos conversando bajo la sombra de grandes cúpulas de cristal. Todo parecía...hermoso.
Una voz femenina con un tono de voz calido comenzó a narrar.
—Durante siglos, la humanidad creyó que el progreso exigía sacrificar el bienestar del planeta y de las personas— la voz se detuvo y enseguida las imágenes cambiaron. Aparecieron escuelas, laboratorios y salas de arte, incluso observatorios astronómicos, ademas de unas imagenes de algunos jóvenes pintando. ademas de otras imagenes de personas construyendo complejos modelos científicos hasta cosas mas simples como niños aprendiendo música.
—El SEG fue creado sobre una idea simple—dijo Adrian casi en un tono orgulloso mientras la pantalla mostraba a personas trabajando, médicos, ingenieros, maestros e incluso artistas.
Todos vistiendo prendas elegantes, sencillas y cómodas, con estilos muy distintos de lo que se les permitia vestir en el centro de reeducacion.
—Nadie debe sobrevivir cuando puede vivir—dijo la voz mientras a Astris le recorria un pequeño escalofrío por la espalda porque esa frase sonaba hermosa, de hecho demasiado hermosa.
La narración continuó.
—Toda persona tiene derecho a una vivienda digna, atención médica integral, educación permanente y acceso universal a energía, agua y alimentación
Las imágenes mostraron departamentos luminosos y pequeñas casas rodeadas de jardines, tambien algunas familias reunidas cenando y parejas caminando sobre las calles en medio de un hermoso atardecer, para después desenfocar la imagen y mostrar a una persona leyendo en su balcón cubierto de plantas.
—En la sociedad del SEG no existen ciudadanos ricos ni ciudadanos pobres—expreso la voz con cierto orgullo, uno que Astrid no lograba entender.
La pantalla mostró entonces un gráfico y la voz volvio a hablar:
—Los recursos fundamentales pertenecen a todos, asi que el sistema garantiza vivienda, educación, salud, transporte y servicios básicos a cada ciudadano y los ciudadanos contribuyen con sus capacidades y reciben Créditos de Desarrollo Personal, destinados exclusivamente a experiencias individuales, proyectos personales, arte y recreación.
Astrid frunció ligeramente el ceño mientras trataba de entender ese sistema que supuestamente lo ofrecia todo y practicamente eliminaba los problemas del antiguo sistema. No había bancos, no había dinero, ni deudas o desempleo, ni mucho menos pobreza, todo eso debia ser imposible.
Las imágenes continuaron y enseguida mostraron a una joven que abandonaba su lugar de trabajo sonriendo mientras saludaba a sus compañeros, despues aparecio otra escena de un grupo que asistía a una presentación musical al aire libre y tambien a un hombre que trabajaba en un jardín privado situado en la terraza de su edificio. Todo parecía cuidadosamente diseñado para que la vida fuese mas sencilla para las personas
Astrid observó en silencio como las imagenes continuaban hasta que lo vio, fue algo mínimo, tan diminuto que nadie mas en el aula lo noto y paso tan rapido que dudó haberlo visto, quizas ya estaba delirando. Vio la imagen de una mujer que apareció apenas unos segundos en pantalla, sonreía como todos, pero justo antes de que la escena terminara, su sonrisa vaciló, fue tan solo un instante, algo de tan solo un segundo y después desapareció para continnuar con la siguiente imagen.
Astrid permaneció observando la pantalla, inmóvil mientras pensaba en lo que habia visto. ¿Acaso...algo en esa bella sociedad no estaba bien? ¿O era ella quien estaba sobreestimando tan solo el gesto de una actriz?
Debian serlo, esas personas, todas ellas debian estar actuando porque algo tan perfecto no pordi ser verdad. La pantalla finalmente se apagó y el aula permaneció en silencio, aunque no era precisamente el mismo silencio de siempre, no era por miedo, era por duda.
Adrian observó a los participantes durante algunos segundos antes de hablar.
—¿Qué sintieron al verlo?
Nadie respondió inmediatamente, no estaba prohibido hablar en clase, pero muchos parecian confundidos. Astrid observó a su alrededor, le inquieto un poco los rostros que parecian un emocionados, como si hubiesen encontrado en las imagenes del SEG un poco de esperanza.
Finalmente una joven levantó la mano.
—Esperanza—respondió en voz baja y Adrian asintió.
—Gracias—respondio él con una sonrisa suave, pero enseguida otra participante habló.
—Paz—expreso no muy lejos de Adrian.
—¿Por qué?
La mujer pareció sorprendida por la pregunta.
—Porque... nadie parece sufrir.
—Interesante—expreso con cierta serenidad. Adrian sonrió suavemente.—¿Alguien más?
Una tercera participante levantó la mano.
—Seguridad—dijo y varias personas asintieron.
Adrian permaneció en silencio unos segundos mientras meditaba las respuestas de los que habia hablado antes de volver la mirada hacia el aula.
—Participante 704.
Astrid levantó la cabeza, no esperaba que la eligiera.
—¿Y tú?
Todo el salón pareció volverse hacia ella y al sentir varias miradas sobre ella, Astrid vaciló. Sabía lo que el SEG esperaba escuchar, sabía cuál era la respuesta correcta, pero aun estaba pensando en ese gesto extraño que habia visto segundos atras, así que decidió responder con sinceridad.
—Desconfianza.
El aula quedó en silencio, pero Adrian no pareció estar sorprendido. Al contrario, parecía genuinamente interesado.
—¿Por qué?
Astrid sostuvo su mirada.
—Porque parece...perfecto.
Algunas personas fruncieron el ceño y otras la observaron con desconcierto, porque ella tenia un punto que llamaba la atencion.
Astrid continuó.
—Y nada es perfecto-declaro mientras tragaba saliva.
Adrian permaneció inmóvil mientras trataba de entender el pensamiento de 704.
—¿Crees que las imágenes son falsas?
Astrid negó lentamente.
—No.
—Entonces, ¿qué te preocupa?- cuestiono mierandola con un poco de intriga.
Astrid trato de imitar el gesto que habia hecho la mujer del video, una sonrisa que vacilaba, era una pequeña grieta diminuta que nadie mas habia visto mas que ella.
—Creo que las personas pueden sonreír y aun así no ser felices.
El silencio regresó, pero esta vez un poco más pesado. Adrian observó a Astrid durante varios segundos y después sonrió como si su respuesta le hubiera dado mas un tema de conversacion que un golpe a su forma de pensar.
—Una observación válida, 704— dijo Adrian mientras dirigia su mirada a la clase como si estuviera a punto de explicar algo sumamente interesante.
Varias personas parecieron sorprendidas por la actitud de Adrian, él y quizas la mayoria de los instructores no eres como las supervisoras, de ellas se podia esperar una corrección o una reprimenda, pero Adrian simplemente continuó.
—Durante siglos, la humanidad creyó que la libertad consistía en poder elegir cualquier cosa.
Comenzó a caminar lentamente entre las filas con calma
—Elegir gobiernos, elegir empleos y estilos de vida—Hizo una pausa.-Y aun así, millones de personas nacieron sin acceso a educación, salud o una vivienda digna.
Astrid guardó silencio.
—La pregunta que deben hacerse no es si el SEG es perfecto porque no lo es.La pregunta es: ¿Era mejor el mundo anterior?
Nadie respondió porque todos conocían la respuesta y no era precisamente algo sencillo de explicar cuando cada persona tenia una experiencia individual de como habian sido sus vidas desde el momento de su nacimiento. La vida, para nadie, de ninguna forma era facil, pero no conocian otra cosa, nadie daba nada por nadie a menos que recibieran algo a cambio, asi habia sido el mundo antiguo. Algo que el SEG trataba de eliminar en su nueva forma de gobierno, pero era una idea que Astrid aun no estaba dispuesta a aceptar.
Los días comenzaron a mezclarse unos con otros. Astrid se acostumbro a despertar antes de que las luces se activaran, tendia su cama como se supone debia estar tendida, hablaba cuando debia hacerlo y guardaba silencio cuando eso se esperaba de ella.
Aprendió a caminar junto a las demás participantes sin romper el ritmo de la fila, aunque no porque aceptara el sistema, sino porque sobrevivir requería adaptación y Astrid siempre había sido buena observando.
No siempre asistia a las mismas aulas cada mañana, y la de ese dia las paredes oscuras contrastaban con las luces blancas del techo y en el centro del aula se encontraba una plataforma circular rodeada de asientos. Ese lugar hizo que Astrid se sintiera incómoda de inmediato, no parecia un aula, sino mas bien un lugar de demostración.
Adrian se encontraba de pie junto a la plataforma.
—Hoy hablaremos sobre seguridad ciudadana—su voz hizo eco en el lugar. Adrian llevaba algo en las manos, algo que le habia pertenecido, pero que al egresar de un centro de reeducacion se las habian quitado, sus propias pulseras de seguridad-Muchos de ustedes se preguntan por qué utilizan dispositivos de restricción temporal.
Su mirada recorrió el aula, aunque nadie respondio, él solo asumia lo que en sus otras clases alguno que otro habia logrado decir en voz baja.
—Es una pregunta razonable.
Astrid sintió que varias personas bajaban la mirada hacia sus propias muñecas.
—Las pulseras fueron implementadas hace 4 años.
La pantalla traslucida detrás de Adrian se iluminó. Imágenes antiguas comenzaron a aparecer, Astrid reconocio algunas, eran fotografias de cuando la guerra termino, habia miles de ciudades destruidas, incendios y personas desplazándose entre ruinas. Niños abandonados y hospitales improvisados.
—Cuando se inauguraron los primeros centros de reeducación, miles de personas rechazaron el proceso—explico Adrian con cierto pesar en su voz.
Las imágenes cambiaron, mostrando las manifestaciones de cuando SEG empezo a obligar a las personas ingresar por su propio pie a uno de los centros de reeducacion. A la gente no le habia agradado la idea de que para obtener comida y un techo donde dormir, los obligaran a dar su voluntad. Las imagenes cambiaron mostrando explosiones y ataques en los primeros centro de reeducacion, los primeros años del SEG habia sido una completa locura.
—Muchos de ellos pertenecían a grupos organizados que se oponían al nuevo sistema.
Astrid sintió un escalofrío mientras recordaba esos dias, algo que todos en esa sala tambien debian recordar.
—El miedo al cambio provocó incidentes—expreso Adrian negando liegaremente con la cabeza como si él tambien lamentara los hechos. Las imágenes mostraron nombres, fechas y víctimas.
—Murieron participantes inocentes por causa de civiles que entraron por su propio pie a atacar nuestras instalaciones desde el interior, haciendose pasar por personas que buscaban la paz interior que el SEG ofrecia.
El aula permaneció en silencio.
—La mayoría de esos incidentes pudieron evitarse— manifesto Adrian mientras observaba a los presentes.—Por eso existen las pulseras, no para castigar, sino para proteger a nuestros participantes. Para el SEG vale mas la vida de nuestros participantes.
El aula quedó en absoluto silencio. Astrid abrió la boca, pero ninguna palabra emergio porque aquel argumento no era justo.No podía serlo, ella conocía el dolor, había visto morir personas, habia perdido amigos, tambien habia conocido el hambre, el miedo y la desesperación, pero eso no cambiaba el hecho de que las pulseras seguían causándole rechazo porque ofrecer tu vida a una nueva idea debia ser voluntaria, no forzada y Astrid no tenia opcion de salir por la puerta delantera aunque lo deseara.
Adrian se encontro con su rostro mientras observaba a al clase y pareció comprender su conflicto.
—La humanidad pasó siglos utilizando el dolor como castigo—comenzó a caminar lentamente alrededor de la plataforma-nosotros no castigamos, corregimos.
Varias participantes asintieron.
—Las pulseras no buscan generar sufrimiento. Buscan prevenirlo.
La pantalla detrás de él cambió nuevamente y esta vez aparecieron estadísticas sobre ataques, agresiones y números de víctimas. Incidentes ocurridos en los primeros centros de reeducación.
—El ochenta y dos por ciento de los incidentes violentos registrados durante los primeros años desaparecieron después de la implementación de los dispositivos de seguridad.
Astrid observó los números, no podia saber exactamente si eran falsos o no, pero no podia argumentar nada ante lo que Adrian estaba proponiendo, que las pulseras de alguna forma servian y eso la irritó más de lo que estaba dispuesta a admitir porque comenzaba a comprender algo peligroso. El SEG no utilizaba mentiras, utilizaba verdades.
—Las pulseras son temporales —continuó Adrian— Nadie está destinado a conservarlas para siempre.
Astrid bajó la mirada hacia sus muñecas para mirar las marcas de sus intentos por quitarselas.
—Cuando aprendan a convivir con los valores de nuestra sociedad, dejarán de necesitarlas.
Adrian comenzo a explicar otras estadisticas mientras Astrid no podía dejar de preguntarse una sola cosa. ¿Cuántas personas habían dejado de necesitar las pulseras...y cuántas simplemente habían dejado de cuestionarlas?
Ella no queria dejarse convencer por Adrian por muy convincentes que fueran sus argumentos, aunque no podia ignorar que cada clase era mucho mas molesta que la anterior, porque atacaban directamente hacia su modo de pensar y ella no queria ni debia darle la razon al SEG, asi que hizo una pequeña mueca, sutil y casi imperceptible sin saber que estaba siendo observada.
—Interesante— dijo Nyx desde su oficina, quien habia estado observando la clase en vivo por medio del sistema de seguridad. Él era el lider de las operaciones psicologicas, asi como el encargado de de supervisar de todos los centros de reeducacion de los 7 distristos, no solia quedarse en un centro por mucho tiempo, pero no queria desplazarse de nuevo hasta lograr que Eon aprobara su nuevo programa.
Diana permaneció inmóvil a su lado.
—¿Se refiere a la participante 704?
Nyx no respondió de inmediato, solo pauso la imagen de Astrid para mirar fijamente la mueca que habia hecho segundos atras para como si estuviera estudiando esa microexpresion que para cualquiera podia no decir decir nada, pero para Nyx tenia muchas probabilidades. No era la primera vez que observaba a un participante cuestionar el sistema pero ya tenia mucho tiempo que no encontraba a alguien capaz de adaptarse al entorno sin modificar realmente sus convicciones.
—La participante 704 continúa desarrollando estrategias de supervivencia sin mostrar aceptación ideológica significativa.
Diana sonrió suavemente, ya habia escuchado ese tipo de palabras antes, no era extraño que a los nuevos les costara aceptar la ideologia del SEG
—Eso cambiará-dijo Diana muy segura, ya lo habia visto antes, siempre era el mismo resultado.
—No necesariamente—la corrigio Nyx y su respuesta hizo que Diana lo mirara.
—La mayoría de los participantes modifican gradualmente sus creencias para reducir el conflicto interno que produce vivir en un entorno contrario a sus valores.
Diana lo miro sin mostrar ninguna expresion, pero no respondió y Nyx lo notó. Ella no siempre solia entender sus palabras, aveces olvidaba que su mente era mucho mas pequeña y limitada que la suya.
—En términos sencillos, directora Diana... las personas suelen cambiar lo que piensan para evitar sufrir.
—¿Y ella no lo está haciendo?
—No
Nyx hizo un pequeño movimeitno con la muñeca para ampliar la imagen de Astrid.
—La participante 704 está haciendo algo mucho más interesante.
Diana frunció ligeramente el ceño.
—¿Interesante?
—Se adapta a las normas, sigue instrucciones y modifica su conducta.Nyx guardó silencio un instante—pero sus ideas permanecen intactas.
Diana volvió a mirar a Astrid.
—Entonces, ¿está fingiendo?—cuestiono Diana frunciendo ligeramente el ceño intentando comprender la situacion.
—No—Nyx negó con suavidad mientras miraba la imagen de Astrid como si hubiera encontrado un diamante en bruto—Está sobreviviendo.
Por primera vez, Diana pareció comprender.
—¿Eso es un problema?—pregunto con cuidado, esperando que aquella joven no fuera un caso especial como el de los primeros años de los centros.
Nyx observó nuevamente a Astrid.
—Depende de la perspectiva con la que tomemos este asunto. Los sujetos como 704, son capaces de conservar sus convicciones después de experiencias traumáticas y eso segun las estadisticas suelen convertirlos en líderes o amenazas, con frecuencia ambas cosas con lo mismo.
Nyx inclinó apenas la cabeza para mirar Diana, ella parecio ligeramente preocupada por tener un caso asi en su centro de reeducacion. Obviamente Nyx tuvo algo parecido a la decepcion ya que mientras ella veia un problema, él veia la solucion a los suyos.
—Adelante los exámenes de ascenso de nivel de la participante 704.
Diana lo miró sorprendida.
—Su grupo aún no está preparado, desperdiciariamos tiempo y ella no puede ascender mientras no cambie sus ideales—manifesto Diana asustada. Ascenderla mientras su estado moral siguiera tal y como estaba significaba una grieta en el sistema y un problema mayor si 704 mostraba signos de inconformidad si llegaba a ingresar a la sociedad asi.
Pero los ojos dorados de Nyx se encontraron con los de ella, habia cierto brillo de satisfaccion que Nyx no solia mostrar casi nunca, excepto cuando encontraba casos especiales con los que solia experimentar.
—Precisamente, eso es lo que pretendo, que no cambien—dijo Nyx con la intencion de hacer de Astrid un problema para tener la excusa perfecta para llevarla al centro de investigacion del comportamiento humano, un lugar donde los participantes que entraba solian quitarse la vida.
Los días comenzaron a repetirse, uno tras otro. Las luces se activaban a las cinco de la mañana, luego la musica y despues las filas, seguido de la higiene y posteriomente el desayuno, etc, etc. Todo ocurría siguiendo un orden especifico, muy planificado y tambien tedioso para una mente como la de Astrid que no paraba de cuestionar todo cuanto le enseñaban y al mismo tiempo estaba en conflicto porque se negaba a aceptar que todo fuera verdad.
Una semana despues Helena Strauss llevo al grupo de mujeres en el que Astrid se encontraba a un aula distinta, no había pizarras y tampoco se les permitio llevar sus manuales, Adrian Keller ya habia sido informado de la situacion, al menos superficialmente, porque lo que estaba pasando se salia un poco de los protocolos habituales. Solo Diana las recibio al entrar, sabia que la mayoria fallaria y que la unica en ser aprobada seria 704, pero no por las razones que a ella le hubieran gustado.
Cuando Astrid entro observo mesas individuales distribuidas ordenadamente a lo largo de una amplia sala circular, cada lugar estaba alejado a una distancia considerable del siguiente, ademas cada mesa tenia paneles translúcidos que impedían ver la mesa del participante de al lado.
Astrid se acerco a una de las mesas y la miro con curiosidad, era completamente lisa, sin botones o una pantalla visible o algun otro tipo de dispositivo. Cada participante ocupo un lugar en silencio, esperando las instrucciones de Diana.
—En este momento, ustedes responderan un examen de evalucion conductual. Por favor, respondan de manera honesta y genuina. Les deseo la mejor de las suertes—dijo Diana con su tipico tono amable mientras se llevaba la mano hacia su pecho y posterioemente se retiraba de la habitacion. Todo el mundo se miro desconcertado, pero cuando Diana cerro la puerta del salon la superficie de cada mesa cobró vida.
Una tenue luz azul recorrió la mesa y segundos después, una interfaz holográfica emergió frente a ella. Astrid abrió ligeramente los ojos, la imagen flotaba sobre la mesa con una nitidez imposible.Era mucho muchisimo más avanzada que cualquier tecnología que hubiera conocido antes de la guerra y durante unos segundos olvidó dónde estaba, simplemente observó la imagen fascinada a todo el mundo le estaba ocurriendo.
—Bienvenidos a la Evaluación de Progreso Cognitivo y Adaptación Social— se escucho una que voz provenía de todas partes—Esta evaluación no posee respuestas correctas o incorrectas, por favor, respondan con sinceridad.
Astrid frunció ligeramente el ceño, eso era extraño. No solo porque las habian dejado solas, sino porque tampoco sabian como usar esa tecnologia nueva y extravagante, pero sin que ella tocara algo las preguntas aparecieron.
¿Qué considera más importante para el bienestar colectivo?
a) Libertad individual.
b) Estabilidad social.
c) Seguridad.
d) Cooperación.
Astrid observó las opciones un segundo y luego miro una pequeña intruccion que mencionaba que para elegir la respuesta solo hacia falta colocar su mano en el aire justo donde se encontraba la respuesta y el sistema de reconocimiento haria el resto. Asi que probo el sistema, colocando su mano encima de la respuesta que decia:
d) Cooperación.
Enseguida la primera pregunta desaparecio y aparecio la siguiente:
¿Qué observa primero al entrar en una habitación desconocida?
a) Las personas.
b) Las salidas.
c) Los objetos.
d) Los posibles riesgos.
Astrid sonrió apenas.
Aquella pregunta era extraña.
Astrid eligió:
a) Las personas.
Nuevas preguntas comenzaron a aparecer, una tras otra, cada una más extraña que la anterior.
¿Qué significa el hogar para usted?
¿Qué cualidad valora más en otra persona?
¿Qué recuerdo conservaría si solo pudiera elegir uno?
Astrid respondió sin pensar demasiado porque aquellas preguntas parecian tener un patron de respuesta esperada, solo respondio lo que creyo que era mucho mas conveniente, pero entonces apareció una pregunta distinta, una que no parecia una evalucion, sino algo personal suyo.
Cuando observa el cielo nocturno, ¿qué siente?
Astrid permaneció inmóvil, volvio a leerla, una y otra vez mientras recordaba, su infancia, a su padre, las estrellas, la soledad y tambien...conversaciones. No creyo que sincerarse con esa pregunta fuera un problema, asi que simplemente escribió:
"Que incluso las cosas más pequeñas pueden seguir brillando en medio de la oscuridad."
Observó sus propias palabras durante unos segundos y luego sonrio, una sonrisa real que no esperaba esbozar en un lugar asi.Después continuó respondiendo algunas preguntas que ya no sonaban al SEG, sino mas bien a una confirmacion de sus propios gustos, sobre astronomia, sobre pintura y libros, y muchas otras cosas mas que llamaron la atencion de Astrid, hasta que minutos más tarde, la interfaz desapareció.
Evaluación finalizada.
Astrid miro como su mesa se apagaba y sorprendida, miro a su alrededor. Decenas de participantes continuaban respondiendo preguntas, algunas recien habían comenzado, asi que volvió a mirar la suya bastante confundida.
¿Por qué había terminado tan rápido?
No obtuvo respuesta porque el examen nunca había estado evaluando su progreso, quizas habia estado observandola. Ella se quedo en su lugar hasta que todas terminaron, solo entonces, las puertas se abrieron y Diana les permitio retirarse bajo la supervision de Helena, pero al salir Astrid descubrio que ya era de noche. Al grupo de mujeres, se les permitio tomar una pequeña cena antes de retirarse a los dormitorios y cuando Astrid finalmente pudo recostarse en su cama, solo cerro los ojos y penso en la pregunta sobre las estrellas, porque hacia años que habia dejado de mirarlas, esa pregunta le recordo lo mucho que le gustaba levantar la mirada hacia el firmamento nocturno y admirar lo que no podia tocar.
La noche había caído sobre la ciudad hacía varias horas. Lejos del centro de reeducacion, en una zona boscosa y prohibida para los ciudadanos, se hallaba una residencia, la cual no era ostentosa, ni tampoco se podian observar lujos innecesarios, solo era funcional y silencios exactamente como su propietario.
En el interior, únicamente una habitación permanecía iluminada por la luz de varias pantallas holograficas con cantidades absurdas de informacion, informes y estadisticas, datos de cientos de centros distribuidos alrededor del mundo. Era una oficina amplia y ordenada, y en medio de todo aquello, un hombre permanecía sentado, inmóvil.
Su atención se desplazaba de una pantalla a otra con una precisión casi imposible. Una actividad nocturna que llevaba años haciéndolo, años revisando informes y descartando coincidencias, buscando algo que quizá ya no existía, pero entonces un suave sonido interrumpió el silencio, tan discreto que un ser humano no lo habría percibido, pero él sí.
Sus ojos se desviaron inmediatamente hacia una de las pantallas secundarias, una notificación había aparecido:
Proyecto Vega.
Nueva coincidencia detectada.
El hombre no reaccionó, al menos no de inmediato. Había recibido demasiadas coincidencias durante los últimos cinco años y cada una de ellas habían sido errores.Todas.
La notificación continuó esperando hasta que extendió una mano y la pantalla se expandió frente a él.
Centro de Reeducación Omega.
Participante #704.
Coincidencia conductual: 98.7%
Sus ojos recorrieron la información leyendo los datos de los patrones que su programa de busqueda habia obtenido:
Alta capacidad de observación.
Empatía elevada.
Interés recurrente en fenómenos astronómicos.
Patrones lingüísticos compatibles.
El hombre permaneció en silencio durante demasiado tiempo porque tenía miedo, miedo de volver a equivocarse y de volver a tener la sensacion de que nunca la encontraria, pero al final abrió el expediente. Una fotografía apareció frente a él, se trataba de una mujer de cabello oscuro y ojos cansados, portaba el uniforme gris y su numero de identidad era el 704.
El hombre observó la imagen por mucho tiempo, pero no la reconocio y aquella comprensión lo golpeó porque sabia que no habia forma de que pudiera recuperar esa memoria, había olvidado su rostro.Después de diez años...había olvidado cómo se veía.
Cerró los ojos solo un momento antes de volver a mirar la pantalla, esta vez no observó la fotografía, solo las respuestas. Las leyó una a una hasta que sus ojos se detuvieron en una pregunta en especifico.
Cuando observa el cielo nocturno, ¿qué siente?
"Que incluso las cosas más pequeñas pueden seguir brillando en medio de la oscuridad."
El hombre coloco su codo sobre el escritorio de vidrio frente a él para tocar sus labios con sus nudillos, sin dejar de observar los datos y por primera vez en años, el hombre esbozo una sonrisa pequeña, casi imperceptible.
—Sigues observando.—dijo mientras abria nuevamente la fotografía. La contemplo durante varios segundos, intentando memorizar aquel rostro, como si temiera olvidarlo otra vez. Entonces habló, fue apenas un susurro.-Finalmente...te encontré, Astrid