Los días siguientes fueron los más especiales de mi vida. Ya estábamos en el pueblo de Mateo, que era bastante cercano a Madrid, grande y pintoresco. Si bien el torneo de baloncesto había terminado, nuevamente Mateo había sido el Jugador de la Temporada y por eso, a pesar de que ya estaba de vacaciones se pasaba buena parte del día fuera de la casa en entrevistas o filmando anuncios que Andrés ya había arreglado para él. En ocasiones yo lo acompañaba pero Carlota insistía en que faltando tan poco para la boda, debía pasar más tiempo solo o con Jr. y dejarnos a nosotras 100% con la organización y los detalles, principalmente, del vestido. Mi suegra no entendía que lo necesitaba a mi lado más que nunca. Todo el tiempo… extrañaba sus abrazos, sus besos… esas miradas dulces y tiernas que ve