Rita pasó toda la noche dándole vueltas a las palabras de su madre. Se debatía entre rendirse y apartarse de su matrimonio, o luchar por él, por Asiel. El enojo la consumía: odiaba que le hubiera mentido, que hubiera traicionado su confianza. Después de todo lo que habían pasado juntos, ocultarle algo tan importante, algo que no solo le afectaba a él, sino que ponía en peligro a su hija… la frustración y la culpa se mezclaban en su corazón. Se sentía traicionada consigo misma por haber dejado de ser la guerrera que solía ser para cuidar a su familia, y odiaba pensar que la felicidad que había creído tener era solo una ilusión. Al amanecer, Rita se levantó antes de que la luz del sol iluminara la aldea. Necesitaba despejar su mente y encontrar claridad, y la única forma que conocía era ent

