Rita se sentía traicionada y herida. Aunque sabía que Asiel había ocultado la verdad para protegerla, para que ella no viviera con el miedo constante de que Amateur regresara, la traición calaba hondo. Le dolía profundamente que su hija hubiera estado en peligro todo este tiempo, y que ella, que había dejado atrás su vida de mercenaria para cuidar de su familia, no se hubiera dado cuenta. Se odiaba a sí misma por haber creído que la vida les había otorgado algo de felicidad; ahora esa ilusión se desmoronaba frente a sus ojos. James puso una mano firme sobre su hombro, calmándola con su presencia: —Rita, tú has luchado mucho por tu familia. No dejes que esto abra una brecha entre vosotros. No dejes que destruya lo que tanto te ha costado construir. —Creo que ya es tarde —murmuró Rita, co

