ELINA Veo con un dolor silencioso como el sol empieza a ponerse en el horizonte, y siento mi corazón encogerse pues sé que se acerca la hora, Bastian no ha vuelto a venir, pero lo he escuchado cada tanto, tratando de preguntarme si estoy bien y si ya me calmé por medio de enlaces mentales, pero no le he respondido absolutamente nada, no tengo la fuerza ni la voluntad para hablar con él ahora, y es que aún me cuesta creer que él pueda ser capaz de algo tan atroz, de causarme tanto daño. La puerta se abre y giro mi cabeza lentamente hacia la entrada de la habitación y entonces lo veo, la enorme figura de mi padre ocupando casi todo el espacio de la puerta, viéndome con tristeza desde su altura y siento mi corazón romperse en pedazos ante esa imagen, él tiene sus manos y pies encadena

