POV: EMILIA La noche con Fran fue… mágica. Tranquila. De esas que no necesitan fuegos artificiales para quedarse tatuadas. Hablamos de todo y de nada. De libros que nos marcaron, de edificios que parecían personas, de comida que salva días malos y de ideas que solo se dicen cuando el mundo está en silencio. Luego regresamos al Castell Anteportamlatinam, y cada uno se refugió en su habitación, como si ambos supiéramos que quedarnos un minuto más habría sido peligroso. Juro que podía escuchar su celular vibrar a través de las paredes. Una. Dos. Cinco veces. Esa Serrat… de verdad es alguien needy. No puedo creer que Fran quiera a alguien así para su hogar. Para su jardín. Para su pausa. Tanto escuché el maldito celular que terminé quedándome dormida enojada. Muy enojada. Molesta. Con

