POV Fran Ver libretas no es parte de mi actividad normal. De hecho, si alguien me hubiera dicho hace una semana que estaría en una tienda de papelería, observando cuadernos como si fueran piezas de museo, me habría reído. Y, sin embargo, aquí estoy. La razón está frente a mí, recorriendo los estantes con una concentración casi reverente. Emilia se mueve entre libretas, plumas y papeles como si este fuera su hábitat natural. Sus dedos rozan las tapas, abre algunas, cierra otras, las pesa en la mano, las huele. Está… feliz. Genuinamente feliz. Y verla así me provoca algo extraño: ganas de quedarme. —Las libretas que lleva una escritora deben ser… —empieza a decir, pensativa. —¿Compactas? ¿Blandas? —intervengo, siguiéndola mientras toma otra de las miles de libretas expuestas. —Especia

