POV Francisco El café con mis hermanos termina abruptamente después de un mensaje de Emilia pidiendo auxilio. Auxilio real. Resulta que mi abuela decidió llamarla… a solas. Yo también habría entrado en pánico. Mi abuela tiene ese don peligroso de hacerte confesar pecados que ni siquiera sabías que existían. Voy de inmediato. Sin embargo, cuando llego, todo está en calma. Demasiada calma. Emilia está sentada en la sala, entera, respirando normal. Mi abuela, impecable como siempre, me sonríe. —Platiqué un poco con Emilia —me dice, como si hubiera hablado del clima—. Me agrada. Me da un beso en la mejilla. Me sonríe. Y se va. Me quedo ahí, helado. No pregunta. No sentencia. No advierte. Eso es lo que más miedo me da. Quiero hablar con Emilia, preguntarle qué le dijo, qué pasó

