POV. Emilia El celular de Fran no deja de vibrar. Vibra. Y vibra. Y vuelve a vibrar. Eso sólo puede traducirse de una manera: Serrat en modo emergencia, desesperada por atención. Supongo que Henry no tiene ni idea de esto. O quizá sí… y prefiere no mirar. Fran a veces contesta, otras veces ignora la pantalla con una naturalidad que debería tranquilizarme… pero no lo hace. Yo intento concentrarme en lo que dice Maritza, en la comida deliciosa frente a mí y en la abuela, que explica con absoluta seriedad que el dress code de su fiesta es blanco marfil. —No blanco —aclara—. Blanco marfil. Es muy distinto. Asiento como si comprendiera profundamente la diferencia cromática, cuando en realidad mi mente está en otro lado. La fiesta de doña Anteportamlatinam será dos días después de la b

