POV. EMILIA Estas sí son vacaciones. No necesito más. Vino frío que sabe a verano, sol tibio que se queda en la piel, la piscina brillando como si alguien hubiera vertido diamantes líquidos en el agua… y Fran en traje de baño. Porque claro… Fran en traje de baño. El universo tiene un sentido del humor cruel. Está recargado en una camilla, con gafas oscuras, el cabello aún húmedo, el torso descubierto como si no fuera consciente del daño emocional que está causando. Su piel dorada por el sol, los hombros amplios, ese cuerpo que no parece trabajado para presumirse, sino para existir con una naturalidad ofensiva. Yo, en cambio, intento leer. Intento. Pero mi vista se desvía sola. Como traidora. Fran se quita las gafas un segundo y me mira. Me nota. —¿Todo bien, cielo? —pregunta, con

