POV. EMILIA Bailar no es algo que se me dé, pero cuando Francisco “Dios” Anteportamlatinam te invita… lo haces. O bueno, te arrastras con dignidad hacia la pista mientras finges saber lo que haces. El punto es que aquí estamos. La pista vibra bajo nuestros pies, llena de luces doradas que parecen querer competir con la presencia de Fran… y, spoiler: pierden. La canción que empieza a sonar —una mezcla deliciosa entre pop 90’s y 2000’s, con un toque moderno que le da vida nueva— nos favorece.Es ese tipo de canción que te sacude la memoria del cuerpo. De pronto ya no soy la Emilia que sirve cafés y evita a sus exes. Soy la Emilia adolescente que sabía cada coreografía de MTV, la que se movía sin pensar, sin miedo, sin Henry, sin nada. La nostalgia del beat me atraviesa. Mis labios sonríe

