POV. EMILIA —¡Lo logramos, Francisco, lo logramos! —exclamo, casi rebotando en el asiento mientras Fran maneja de regreso al departamento—. ¿Viste sus ojos? ¡CELOS! Créeme… fueron CELOS. —Lo sé —responde él con una tranquilidad que debería ser ilegal. —¿No estás emocionado? —pregunto, con la adrenalina corriendo por mis venas como si estuviera en una montaña rusa emocional. Él voltea un segundo. Sonríe. Media sonrisa. Esa media sonrisa. La que ahora sospecho que es su verdadera sonrisa. —Ya te dije que sí. —Pues… no te ves muy emocionado. En fin. ¿Ves qué pasa si seguimos el guion? ¡Todo perfecto! Te puedo asegurar que mañana Serrat te va a llamar. Fran suspira. Ese suspiro largo, profundo, lleno de pensamientos que no comparte. —¿Tienes… hambre? —pregunta de repente. —Mucha… —T

