POV. EMILIA Pasamos el resto de la mañana creando este nuevo plan. Haciéndonos preguntas básicas, desde las más simples hasta las más complejas. Unas que Fran consideró exageradas, otras que él directamente etiquetó como innecesarias, pero que para mí eran absolutamente vitales. Si vamos a escribir un romance de ficción, necesito conocer cada detalle. Cada gesto. Cada posibilidad. Sin embargo, cuando le pedí que me explicara por qué Serrat lo había dejado y por qué quería recuperarla, su respuesta fue tan breve que casi me desarma: —Es la mujer ideal para mí —dijo. Nada más. Ni una emoción extra. Ni una razón profunda. Ni un recuerdo significativo. Si me preguntan, no es suficiente. Pero tampoco lo voy a presionar. Cada uno tiene sus propios silencios, y el suyo pesa más de lo que

