Después de un baño rápido Fara se puso el vestido que tan renuente estaba por utilizar. La tela era tan suave como se veía, hacía contraste con su pálida piel, como si la primavera hubiera llegado a ella. Tras cepillar su cabello ella intentó levantarse del tocador, pero dos manos la sostuvieron firmes en su lugar. — Aún no hemos terminado señorita. — Ya me he vestido y me has peinado, ¿Qué falta? — Su maquillaje. — No uso maquillaje. — Aun así, debe usarlo. Fara dejó que Nira la maquillara de mala gana, después ella la acompañó al jardín, donde Uzziel la estaba esperando en un pequeño kiosco con deliciosa comida sobre la mesa. — Has tardado. Dijo con una media sonrisa. Fara tomó su lugar un tanto molesta. — Tu también habrías tardado si te tomaran como muñeca. — ¿Ha sido gro