El salón fue el mismo donde una vez Fausto se reunió con Erika y la acorraló para descubrir si era la misma persona que entró al granero en llamas. Pero en esa ocasión, se reunió con lady Elina Valmire. Durante su tiempo en el calabozo, Fausto pasó mucho tiempo sentado en el suelo con el aroma a podredumbre inundando su nariz y la botella de veneno oscilando entre sus dedos. Pensó mucho en su presente y su pasado. Repasó todos los eventos desde esa mañana del primero de abril hasta el momento de su muerte. Lo hizo, porque secretamente, guardaba la esperanza de volver a ese momento como ocurrió después del granero. Gracias a eso encontró ciertos detalles que surgieron en medio del vacío. “La verdad le sorprendería.” Ese día Liana estuvo a punto de decirle algo importante, pero la empera

