Anneli solo había visto fotos de Vivian. Sin embargo, desde la distancia, estaba segura de que la mujer era Vivian. Vivian, en la vida real, parecía aún más encantadora y radiante que en sus fotos. Se sentó al lado de Marceau, con un porte natural, teñido de un encanto juguetón y juvenil. Estaba enfrascada en una conversación con Louis. Parecían conocerse bien. Vivian, sin prestarle mucha atención a Marceau, seguía inclinando las rodillas hacia él. Esta fue una señal sutil de su interés por Marceau. Los ojos de Anneli se entrecerraron y se detuvo en seco. La chaqueta negra que Vivian llevaba sobre los hombros... ¡Pertenecía a Marceau! Anneli reconoció la chaqueta que había elegido para Marceau esa mañana, destacando su cuello único. Tenía sentido que dos viejos am

