[QUENTIN] Keira y yo esperamos a la enfermera unos minutos en las afueras del hospital, hasta que la puerta se abrió y ella salió con prisa, como si temiera que alguien le siguiera o le viera. Toda la situación nos ha parecido muy extraña y hasta por momentos nos hicieron temer que nos estuviera delatando con alguien, o tal vez es que estamos muy paranoicos. ―Vamos― nos dijo sin ni siquiera ir hacia nosotros. Solo siguió su paso para entrar a una de las tantas veredas que había en el lugar. Keira y yo, comenzamos a seguirla sin reparos. Yo tomándola del brazo para evitar que se cayera y que ambos pudiésemos caminar a la velocidad en la que ella iba. La verdad, para ser una mujer de edad avanzada, caminaba lo suficientemente rápido como para dejarnos un poco atrás. ―¿Nos podría dec

