[RENZO] Entonces ocurre que Anya es capaz de convencerte hasta de lo más absurdo y como consecuencia, después de haber disfrutado de una exquisita cena, aquí estamos los dos bailando en medio de una pista de baile de una las más exclusivas discotecas de Niza. El compás de sus caderas me vuelve loco, y yo no me quedo atrás a la hora de seguir sus pasos —Si hubiese sabido que eras tan buen bailarín, hubiéramos ido a bailar antes— Me dice al oído haciéndome reír. —Abriré una discoteca en la casa para nosotros dos solos con tal de sentirte moviéndote así— Respondo apoyando mi mano en el límite de su espalda. Ella me toca de una manera sublime y puedo sentir su perfume en su cuello —Me estoy acostumbrando al enorme anillo que has hecho que eligiera— Habla y sonrió. —Te queda precioso— —¿P