Leon La mano me temblaba ligeramente y cerré los ojos; la oscuridad tras ellos no lograba calmar la tormenta que se gestaba en mi interior. Ya podía imaginar lo que había sucedido; veía la escena desarrollarse en mi mente con una claridad brutal, con cada detalle formándose sin piedad, y supe al instante quién era el culpable. John Davis. El padre de Isabella. El mismo hombre que la vendió a Liam. El mismo hombre que redujo su vida a esto. El mismo hombre que la había destrozado al sellar su destino; el hombre que la había arruinado, y a mí también. Y ahora... lo había vuelto a hacer. —Sé que puedes rastrear su teléfono —dijo la voz del hombre, tranquila, pausada, casi como en una conversación casual—, pero te advierto que, tras cada conversación contigo, cambiamos de ubicación. Mis

