Leon Con cada día que pasaba, sentía cómo crecía la dependencia de Isabella hacia mí. Sin embargo, lejos de disfrutarlo tanto como habría querido, me sentía cada vez más inquieto. Sentía que, cuanto más dependiente de mí se volvía, mayor sería la distancia que pondría entre nosotros si alguna vez descubría la verdad. Y no ayudaba el hecho de que la verdad misma me estuviera carcomiendo por dentro. Quería decírselo. Quería librarme por fin de esa culpa, quería disfrutar de lo que teníamos sin ese peso oprimiéndome. Quería mirarla y saber que me veía a mí, no a Liam. Quería oírla decir mi nombre y hablar de nuestra infancia, de la primera vez que nos conocimos. Quería ser libre a su lado. Pero cada vez que la veía sonreírme, cada vez que se inclinaba hacia mí, cada vez que se aferraba a

